Traducción simultánea Zoom málaga madrid

¿Cómo funciona el cerebro del intérprete?

Cuando me preguntan a qué me dedico y digo que soy intérprete de conferencias, siempre recibo la misma reacción. En el artículo de hoy, voy a responder a las preguntas más frecuentes que recibimos los intérpretes para que cuando te cruces con uno, puedas saltarte todo esto e ir directo a lo más interesante: las anécdotas.

«¿Intérprete de conferencias? ¿De las que traducen al mismo tiempo como en los programas de televisión?»

Así es, aunque no siempre. Los intérpretes de conferencias trabajamos en modalidad simultánea, la más conocida por el público gracias a programas y ceremonias televisadas, así como las organizaciones internacionales. Sin embargo, también trabajamos en modalidad consecutiva y he de decir que no deja de ser impresionante: los intérpretes somos capaces de reproducir una larga intervención a partir de un cuadernos de notas. De la peculiaridad de estos cuadernos ya hablaremos en otra entrada del blog.

«¿Debe ser muy difícil, no?»

Bastante. Es una tarea que supone una alta carga cognitiva, ya que se lleva a cabo gracias a la intervención de múltiples áreas del cerebro, como el área de Broca (encargada de la producción del lenguaje y de la memoria de trabajo) o el núcleo caudado (encargado de la toma de decisiones). De hecho, la actividad cerebral durante una interpretación simultánea es tal, que hay estudios que demuestran que el cerebro de los intérpretes presentan redes de conexiones más eficientes y muestran una mayor memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva en comparación que las personas multilingües no intérpretes (1).

«¿Cómo lo hacéis?»

Para poder dominar la técnica de la interpretación simultánea son necesarias muchísimas horas de práctica. Al principio, tenemos que acostumbrar a nuestro cerebro a hacer tres tareas al mismo tiempo: escuchar, descodificar el mensaje y hablar.

Primero nos limitamos a hacer ejercicios de shadowing, es decir, repetimos el discurso en el mismo idioma con unos segundos de margen. Cuando esta tarea empieza a resultar fácil, empezamos a reformular el discurso, sin llegar a traducir por el momento. Es decir, reproducimos el discurso en el mismo idioma utilizando palabras diferentes. Finalmente, empezamos a traducir el mensaje. En todo este proceso de práctica y aprendizaje, es muy importante grabarnos para para poder supervisar que lo que decimos tiene sentido y que nuestro cerebro es verdaderamente capaz de escuchar, procesar la información, traducir y pronunciar la traducción a la vez.

 

1 Hervais-Adelman A., Moser-Mercer B., Golestani, N. (2014). The neuroscience of simultaneous interpretation. En: In other words: the journal for literary translators, No. 44, pp. 60-63.